“Oh, capitán, mi capitán”, lloraban los muchachos de la Academia Welton en la película Los Poetas Muertos. Porque hay personas irremplazables, como aquel profesor Keating que interpretaba Robin Williams. El hueco que José Ignacio Intxausti (Madrid, 1-1-73) deja en el vestuario del Jeep Alcobendas Rugby no será menor.
Nos recibe en su casa. Frente al portátil, se alinean las hojas de lo que es su futura vida deportiva. “Llevo un montón de selecciones. ¡Me espera un verano!”, reconoce con humor. Es su nuevo reto. En la memoria quedan instantes como el ensayo que dio al antiguo Alcobendas su primer ascenso a División de Honor o jugar con España ante 60.000 espectadores en el Estadio Olímpico de Tokio. Tiki repasa su carrera y su futuro en www.gradanorte.com.
¿Se te acumularon muchas emociones durante el partido con Ordizia?
No tanto en ese día como en las semanas anteriores. Fueron semanas difíciles. Llevas muchos años jugando y te das cuenta de que pasa el tiempo. Y dices: ‘ya vendrá el día, ya vendrá el día’. Pero te das cuenta de que ya ha llegado. En el momento del partido me intenté centrar en la importancia que tenía ese encuentro para el equipo. En dar la charla previa para dirigir a los compañeros hacia ese choque. Me intenté olvidar de que iba a ser mi último partido.
Es una pregunta difícil…porque yo siento que puedo seguir jugando. Lo noto. Físicamente estoy bien. Mentalmente, estos tres años ha sido un poco difíciles con tanto ascenso y descenso. Siempre que andas en esa cuerda floja son partidos con mucha tensión. Han sido tres años muy duros y eso quema.
UN CAPITÁN DE RUGBY
Y más siendo capitán.
Ya sabemos que el capitán de rugby es un poco más especial que el de otros deportes. El resto de jugadores están esperando a ver qué les dices en esa charla de tres o cuatro minutos antes del partido. Y se trata de saber tocar la tecla adecuada al jugador o no saber tocarla. Es duro. Pero podía haber renunciado a la capitanía y haber aguantado un par de años más sin esa presión. Pero te das cuenta de que hay un momento en el que lo tienes que dejar. Y en cuanto eso se te pasa dos veces por la cabeza, ése es el momento. Ahora lo intentaré llevar lo mejor posible.
Ha sido…ha sido algo especial. Lo cogí cuando acabó la etapa del MARU . Lo heredé de Steve Tuineau. Y lo asumí con una ilusión por encima de todo: intentar dejar en los jugadores el mismo recuerdo que yo tengo de los capitanes que me han dirigido. Lo que nos decían esos capitanes, tanto en la selección como en el club, muchas veces era más importante que la charla del entrenador. Eso no quiere decir que el entrenador no sea importante. Pero muchas veces a los jugadores nos hace falta esa palabra de alguien que está dentro del vestuario. De esa persona que pone las pilas para entrenar o para remontar en partidos adversos. Ese carácter es el que he intentado tener en mi capitanía.
¿Qué hace tan grande al rugby?
El respeto. Al contrario, al árbitro, al capitán, al entrenador y a los compañeros. Y el respeto a ti mismo. Tú cuando sales a jugar un partido de rugby, sólo por el hecho de ser jugador de rugby, tienes ya toda la motivación necesaria. No hace falta que nadie te empuje. No hace falta que nadie te diga que hay que darlo todo. Esto nos lo dijo Yonadab Díez (su veterano compañero en Alcobendas) y tiene mucha razón.
Y el carácter social. El acabar el partido y tomarte unas cervezas con el equipo contrario. Puede sonar contradictorio unir deporte y cerveza. Ahora cada vez se disocia más. Hay gente que dice: ¿Beber cerveza? Pues claro que sí.
SUS MEJORES MOMENTOS
Escoge algunos momentos imborrables de tu carrera
Tengo varios. Algunos tristes y otros alegres. Empezaré por los tristes. Este descenso ante Ordizia lo he sufrido de verdad. Cuando te retiras intentas que tu último partido sea maravilloso. Acabar como un héroe…y muchas veces no puede ser así. Ha sido un palo.
Otro momento muy difícil fue en el Mundial de Seven de Mar de Plata. Después de ganar varios partidos y perder bien ante Nueva Zelanda, si ganábamos a Japón podíamos optar a luchar por ganar esa Copa del Mundo. Íbamos ganando todo el partido, pero en el último segundo, un japonés al que llaman “La Bala” cogió un balón y nos ensayó.
¿Y alegrías?
Como Alcobendas, tengo una muy grande. Era mi primer o segundo año como sénior. Hace muchísimos años. ¡Ni me acuerdo ya! Nos jugábamos con Oviedo el primer ascenso a División de Honor. Ensayé aquí. Pero en la vuelta, cuando el Oviedo nos tenía, logré el ensayo decisivo y logramos el ascenso.
Con la selección, podría decirte el Mundial de Gales, pero me quedo con otro momento. En Japón, preparando ese mundial precisamente. Calentando, vemos medio estadio lleno e impresiona. Nos metemos a la charla y oímos mucho ruido…pero no nos imaginamos nada. Nos colocamos junto a Japón para salir por el túnel. Yo voy el segundo detrás del capitán Alberto Malo. Salimos…y una explosión de gritos y flashes que te deja hasta conmocionado. 60.000 espectadores viéndonos jugar. Impresionante.
Esto ha sido tu pasado, hablemos de tu futuro. ¿Qué ilusiones tienes como entrenador?
Antes hablábamos de los factores para retirarme. Esto también me ha dado un empujoncito. Llevo la absoluta femenina española, la selección de Madrid y las dos selecciones españolas de rugby a siete. ¡Más las selecciones universitarias, que este año tenemos Mundial! Tengo que trabajar mucho. Y a eso le añado el que me estoy planteando seriamente la oferta para ser el nuevo director técnico aquí en Alcobendas.
SU VISIÓN SOBRE ALCOBENDAS
Eres uno de los deportistas más emblemáticos de Alcobendas. ¿Cómo has visto evolucionar el deporte de la ciudad?
Estoy convencido de que la evolución ha sido grandísima. Quiero decir una cosa: a mi me gusta todo el deporte. Soy de rugby, pero a mí me gusta el fútbol. Me gusta. ¡Si hemos estado comentando antes de la entrevista el partido del Getafe! Pero entiendo que en Alcobendas ha habido algo fundamental para que creciesen muchos deportes. El que se haya dejado un poco de lado el fútbol. Si tú dejas de lado el fútbol, crece todo lo que hay alrededor. Es verdad, porque hoy por hoy lo que mueve todo es el fútbol. No quiero decir que el fútbol en Alcobendas sea malo, sino solamente que no se le ha dado toda la prioridad.
Ha sido también fundamental la creación de instalaciones. Cuando se hizo el Polideportivo Municipal (hoy José Caballero), a mi me dijeron que era uno de los mejores de Europa. Yo me iba a jugar al fútbol sala, al baloncesto, a la piscina con toboganes ¡A mi parecía como Disneylandia!
Se ha apostado por el deporte. Al menos así lo creo yo. ¡Aquí hemos visto a los All Blacks de Nueva Zelanda jugar con la selección española de rugby! ¡A los All Blacks!
¿Qué papel ha podido tener FUNDAL en ese deporte de Alcobendas?
La Fundación ha traído tranquilidad a los clubes. Poner los cimientos para que los clubes no se tambaleen. Yo me acuerdo de cuando los jugadores teníamos que pagar el autobús, las camisetas y las fichas. Yo no tenía dinero y a mí me han tenido que pagar la ficha los jugadores veteranos que ya curraban. ¡Cuántas personas de otros clubes me han preguntado cómo lo hacemos! Oye, ¿cómo funciona eso de FUNDAL?















De ahora en adelante en el campo de las terrazas habra un vacio muy grade, que solo tú puedes llenar, como director, como ayudante, entrenador, como tu quieras, pero sobre todo como un amigo tomandonos unas cervezas en el bar, no dejes nunca de estar cerca de este maravilloso deporte.
Si necesitas algo ya sabes donde estoy, en el piso de abajo.
Te hecharemos de menos AMIGO.
WILLY.