Tras un fin de semana soberbio, en el que hemos podido disfrutar del baño de multitudes del Balonmano Alcobendas, campeón de liga con el ascenso a Asobal en el bolsillo, los ascensos del conjunto alcobendense de voleibol a Superliga 2, y del Alcobendas Sport a 1ª Regional, junto al paso de gigante de los conjuntos tricantinos del Pegaso y el Tien 21, acariciando también sendos títulos ligueros y sus consiguientes ascensos de categoría, el revés nos llegó en Sanse, con su equipo de voleibol de Superliga.
Necesitaban una victoria ante el Universidad de Burgos para certificar la mejor temporada soñada, con una clasificación para las competiciones europeas, pero al final, no pudo ser.
Las lágrimas de jugadoras, técnicos y directivos reflejaban un estado de ánimo, un decir adiós a un sueño cimentado desde la modestia de un conjunto reafirmado en sí mismo, contra viento y marea.
La élite del deporte también deja estos sinsabores, relegando a un segundo plano una campaña histórica, en la que se han codeado con lo más granado del voleibol español, sin desmerecer en su juego a ningún equipo y con el subcampeonato copero en las vitrinas.
Pero ahora toca vivir esa frustración de quienes han estado a punto de tocar la gloria con la yema de los dedos.
Sanse supo responder, pero la presión acumulada, paso factura. En la vida siempre hay que positivizar, y esas lágrimas espontáneas deben ser los cimientos en los que edificar un nuevo y ambicioso proyecto.
En una comunidad en la que llevamos muchos años exportando deportistas, ejemplos como el del Voley Sanse o el Balonmano Alcobendas deben ser banderas de enganche y ejemplos a seguir.
Reivindiquemos de una vez por todas el trabajo bien hecho.
Javier Fernández
Director
Grada Norte 152 // Desde mi grada // Javier Fernández
Cuando el deporte da la espalda, vemos su cara oscura

30/04/2008 - 0:27


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