El deporte en ocasiones también deja algunas páginas luctuosas, como la que ha escrito la vecina algeteña Najat Tijani, fallecida en la pasada edición del Maratón Popular de Madrid.
Cuesta creer que su marido, afligido y envuelto en el dolor de perder a su pareja un día señalado en el calendario como una fiesta en la que compartir su pasión por el atletismo, tenga la entereza de reivindicar sencillamente la falta de sensibilidad ante el silencio organizativo por la muerte de su esposa.
Cuesta creer que una entidad del deporte como es MAPOMA, al frente de la cual se encuentra un buen amigo mío, haya caído en el oscurantismo de un hecho luctuoso de tal naturaleza. Es raro e impropio.
Pero sea como fuere, sólo la movilización de sus compañeros de viaje, quienes compartían con ella y con su marido la devoción por este deporte tan popular, han impedido que la muerte de una atleta durante el maratón madrileño caiga definitivamente en el sueño de los olvidos, porque no lo merecía.
Lejos de responsabilidad, el deporte madrileño y su atletismo deben unirse para homenajear a una de las suyas, porque Najat era una de las suyas.
Una desgracia no debe ser utilizada como cortina de humo para evitar que pueda enturbiar una organización modélica en la mítica prueba madrileña.
Estos episodios trágicos deben servir también para fortalecer la personalidad y el saber estar de quienes tienen la fortuna y sapiencia de regir eventos de tamaña magnitud. Por eso espero y deseo que se empapen de la sensibilidad suficiente para rendir un sencillo tributo a quien dio la vida disfrutando de su pasión.
Ojalá la iniciativa de los atletas sea secundada por los organizadores. Nunca es tarde.
Seguro
Javier Fernández
Director
Desde mi Grada 156
Los suyos no han dejado el triste olvido del silencio organizativo

27/05/2008 - 19:26


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