El fútbol es lo que tiene. Una frase lanzada en un medio de comunicación, de los grandes “iconos” de este tremendo negocio, siempre reabre el diálogo, la polémica, y principalmente, genera opinión.
Muchos, aficionados o no al Real Madrid, a buen seguro se frotarían los ojos para creer que era cierto lo que estaban viendo o escuchando el domingo: el Madrid se siente víctima de una campaña arbitral.
Cuesta creerlo, incluso habiendo pasado setenta y dos horas, pero este axioma lo planteó el director deportivo de la “Casa Blanca”, Pedja Mijatovic.
Como diría Benavente, “corren malos tiempos” para algunos. Y qué verdad es.
No logro entender cómo hay gente sin memoría histórica, y que no la haya tenido jamás.
Pero cuesta mucho más digerir como desde esa junta directiva, que respaldó de forma unánime a Ángel María Villar en su “affair” electoral frente al Consejo Superior de Deportes, no pone coto a este tipo de elucubraciones.
Nadie parece entender que la lectura entre líneas de esta aseveración, simula ser el cobro del peaje por posicionarse al lado de Villar, demandándole extremar las consignas al colectivo arbitral para que no vuelvan a sentirse vulnerados en el terreno de juego.
Claro que, si en deporte, cada parte tiene su prisma, radicalmente opuesto al contrario, poner en tela de juicio que los grandes son siempre receptores de favores, en este codicioso mercadeo futbolístico, es negar la mayor.
Lejos de forofismos, debe imperar la cordura, porque ¿qué pensará la afición del Málaga, por ejemplo, como el Madrid le gane de penalti injusto? ¿Acaso nadie percibe que estas afirmaciones pueden generar, y generan, violencia?
Alguien debiera salir a poner juicio.
Javier Fernández
Director














