Por desgracia el periodo postnavideño me está trayendo pésimas noticias. Mi gran amigo Manolo, santo y seña en la gestión de la Agrupación Deportiva Alcobendas perdía a su padre en unos días señalados, y esta semana, en Innsbruck, recibí la terrible llamada comunicándome la pérdida de un gran amigo, compañero de Mundo Deportivo desde hace años, y que en los últimos tiempos coincidimos en el balonmano, Albert Pardo.
Es en estos momentos, marcados por la desgracia, cuando reflexionas sobre los múltiples aspectos que rodean tu vida, valorando la sorda aportación de tanta y tanta gente que siempre está ahí cuando lo necesitas, y recordando algunas de las peripecias de aquellos que no merecen pasar ni al libro de los olvidos.
Albert, discreto, sencillo y buen amigo, me indicó miles de veces el poco reconocimiento que tenemos los medios de comunicación, encontrándonos incluso con personajes que llegan a despreciarnos, sí, sí, despreciarnos.
Él era de mi teoría, valemos más por lo que callamos que por lo que contamos, y esta máxima la ha llevado hasta su tumba.
¡Qué razón tenía! Porque el verdadero poder de las personas radica en su capacidad de conocimiento, y si como en este caso hablamos, es de terceros, además te conviertes en respetado.
Por eso Albert, yo no tengo nada claro que quiera estar con la boca callada mucho más tiempo, porque te das cuenta que es de esto de lo que algunos viven, de nuestros silencios, y viven bien, lo cual es injusto para los demás.
Yo soy periodista, me formé como periodista, vivo como periodista, y como periodista, también estoy muy agradecido a mucha gente, pero a otros no. Calibrar el interés general o el daño colateral es otra historia
Javier Fernández
Director
Desde mi Grada 213 // Javier Fernández - Director GRADA NORTE
Valemos más por lo que callamos que por lo que contamos



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