EDITORIALES Javier Fernández
Gradanorte, martes 3 de febrero de 2009
Desde mi Grada 178
Rafa Nadal volvió a dar otra lección de grandeza, y van...
Administrador Principal - 03/02/2009
Grande, posiblemente, el más grande, acabó postrado el pasado domingo ante quien se ha convertido en nuestro principal embajador en el mundo, Rafael Nadal.
Roger Federer se ha hecho acreedor a las simpatías de todos los aficionados, no sólo al mundo del tenis, sino al deporte en general, por su galantería, señorío y elegancia, tanto en el juego, como en sus ejemplares comportamientos dentro y fuera de la pista.
El domingo se vio obligado a doblar la rodilla ante quien le ha postrado a un segundo plano en los últimos años, Rafa Nadal. Las lágrimas de la derrota, eran la señal palpable del testigo que el suizo entregaba al español, y como observadores de excepción, una pista central Rod Laver Arena abarrotada, y más de un centenar de televisiones de todo el mundo contando la épica.
Y fue entonces, cuando en mitad del desconsuelo de un Federer abatido, apareció la figura de un Nadal, orgullo de España, de los españoles y de su deporte. El abrazo sincero y reconfortante, en medio de unos minutos embargados por la emoción, mostraron al mundo cómo se puede perder, y sobre todo, cómo se debe ganar.
La foto del "mordisco a la copa", dejó sitio a ese momento de sinceridad entre rivales, entre dos deportistas que nos han dado tantas alegrías y nos han vuelto a enganchar a este sublime deporte, y de cuyo duelo ojalá podamos seguir disfrutando mucho tiempo.
Aún recuerdo cuando Nacho Criado les solicitó a ambos posar con nuestro periódico, y ese flamante sí por respuesta, que además de llenarnos de orgullo en lo personal, nos descubrió la sencillez de dos campeones.
Toda la emoción vivida el domingo ha deparado un triunfador, el deporte, y Nadal con él.
Grande.
Javier Fernández
Director
@Gradanorte -